Los guardias civiles, el alcalde, el concejal, el cura, los vecinos, etc, decidieron respetar la tradición y no cumplir la ley. Sacaron en procesión a la figura de la virgen de guía sin chalecos, sin coordinador de seguridad y sin seguro porque decidieron que la tradición está por encima de una estupida ley. El yate de la guardia civil marítima lo vió todo y lo permitió. Enhorabuena a todos (políticos, guardias civiles, curas, y especialmente a los pescadores, y en general a todos los vecinos de ribeseya)porque estuvo a punto de desaparecer una tradición por culpa de una estúpida ley. La desobediencia civil como forma de rebelión y lucha pacífica contra la injusticia: ribadesella ganó! No se trata de que los muertos gobiernen a los vivos (tradición y costumbres), lo que ha ocurrido es que el pueblo ha superado el miedo al castigo, se han sentido solidarios unos de otros, se han sentido un pueblo unido capaz de despreciar una ley que consideran ridícula. Lo que hicieron fue ilegal pero moral, un acto de insumisión cristiana.
«La religión católica no prescribe la obediencia a los gobiernos de mero hecho, porque, en el orden moral, el mero hecho no es nada» (Balmes).
«Maestro; sabemos que eres veraz; dinos, pues, qué te parece; ¿es lícito pagar el censo al César o no?» Jesucristo les pregunta:¿De quién es esta imagen y esta inscripción?» —«Del César», le responden. «Pues dad –les dice– al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.» |