Hoy queda demostrado que los foros se pueden borrar, cerrar foros , borrar foros enteros o parcialmente, los clones pueden seguir reinado , y mis foros se pueden joder ,se puede cerrar la entrada a foreros que discrepen y que aquí sugiera reinando el caciquismos y la falta de libertad de expresión, el que fastidie, pidiendo normas y leyes que regulen un foro o explicando la verdad se lo borran, y que la censura seguirá reinado y muchos llenándose la boca que lucharon por la libertad y en su propia casa , que este foro de 3 erres, les ponen una cinta en los dedos, para que no te pases un palmo.
Estas cosas siempre me han producido gran estimulo, luchar donde hace falta, así que aquí nuevamente desembarco, y a empezar de nuevo ,Que mejor tributo que abril los foros con el nombre de Cubano, y ir poniendo toda la documentación que nos dejo. Espero que a la cuarta , o tal vez a la quinta vez, será la vencida y me dejen estar aquí,sin joderme y cuando supere en audiencia PERSONAJES no se llenen de envidia y lo quieran o manden cerrarlo.
COPIO Y PEGO
Pintores asturianos
Juan Carreño de Miranda nació en Asturias (¿Avilés? / ¿Carreño?), en 1614, en el seno de una familia hidalga y acomodada, hijo, quizá natural, de otro Juan Carreño de Miranda y de Catalina Fernández Bermúdez. Aún en la infancia se trasladó a Madrid con su padre, y allí tuvo su formación artística junto a Pedro de las Cuevas y a Bartolomé Román. Su producción artística se centró en los temas religiosos y el retrato cortesano, trabajando preferentemente el óleo sobre lienzo, si bien realizó importantes trabajos al fresco, algunos en colaboración con Francisco Rizzi. En 1669 fue nombrado Pintor del Rey, y en 1671 Pintor de Cámara. Los Reyes lo tuvieron en gran estima, tanto por su arte como por la nobleza de su carácter, bondadoso y humilde hasta el extremo de rechazar el hábito de Santiago que el Rey le ofreció.
En sus retratos, que es lo que interesa para este hilo, siguió la tradición iniciada en el siglo anterior por Antonio Moro y Alonso Sánchez Coello, y continuada por otros hasta llegar a Velázquez, con retratos sobrios, sin artificio, donde el hieratismo y la gravedad de los personajes no esconden la profundidad psicológica de sus rostros, sino que más bien la acentúan. Añade Carreño ciertas influencias venecianas y flamencas, así como un impresionismo en el tratamiento del color heredado de Velázquez. Estos aportes de Carreño son más visibles quizá en su producción religiosa. Como ya hicieran Sánchez Coello y Velázquez, Carreño retrató también a bufones y enanos de la corte, y lo hizo con la misma humanidad con que lo hicieron aquéllos.
Naturalmente, su faceta de retratista adquiere mayor relevancia en las obras protagonizadas por Mariana de Austria y Carlos II, para los que creo auténticos modelos iconográficos. A él se debe la arquetípica figura monjil de la Reina Regente en su bufete, y la triste estampa del Rey Carlos con la palidez fantasmagórica de su rostro recortada en los oscuros espacios del Alcázar.
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1.- Archiduquesa Mariana, Reina de España, como viuda (ca. 1665). Museo de Historia del Arte, Viena. La fecha la da el propio museo, pero teniendo en cuenta que Carreño accedió a la dignidad de Pintor del Rey en 1669 supongo que esa fecha es más probable. Martínez del Mazo, el yerno de Velázquez, ya había retratado a la Regente con las tocas de viuda, pero serán los retratos de Carreño los que consagren esta imagen de la Reina.