Efectivamente och34, hay mucho de broma en mi post; pero, en lo tocante a que las carreteras de la rivera del Sella no sean las mas aptas rallys F-1, no se si te habrás dado cuenta, que yo apuntaba a una Formula X, a la que mas uno nos tocó vivir desde la rotonda de Llovio a la nueva rotonda del puente, yo presumiendo de 4x4 cristales tintados etc., cuando llegué por fin a la curva del peñón me daban ganas de tirar mi flamante máquina al río, y encima después de llegar luego he tenido que ir aparcar al solar de unos amigos en Collera.
En lo tocante a la estatua, seguimos con la estatua de la fuente, si de piragüismo se trata, también debíamos pensar en Dionisio de la Huerta, verdadera alma de las fiestas de las piraguas del río Sella.
Aquel hombre delgado, simpático y moreno, cantabro de nacimiento, residente en Cataluña cuyas canas ya afloraban en su pelo. Vestido con alpargatas de esparto, jersey azul y pantalones grises, que veíamos en la tribuna, cual trovador, recitando la salida en verso, era Dionisio de la Huerta, alma de la Fiesta de las Piraguas, alma del Descenso. Estuvo cerca de cuarenta años, organizando la fiesta más famosa y popular de Asturias, conocida en el mundo entero. Pero nadie se imagina, la cantidad de vueltas que dio Dionisio, hasta poder pisar la tribuna, contemplando alegremente, el fruto de su tesonera labor. Fue un trabajo sin descanso, desde que terminaba un Descenso, hasta que empezaba otro. En su cuartel general, en Barcelona, habrá escrito miles de cartas interminables, de cinco o seis folios, pues así son las cartas de Dionisio. Alertaba a todos los colaboradores del Descenso, pues no había que dormirse. Y aunque él, manifestó muchas veces, que la Organización del Descenso, iba sola, que nada más hay que arrearla, sino la hubiera arreado Dionisio, no sería lo que hoy es.
Viajó por todo el mundo, invitando a los equipos extranjeros, para que vinieran al Sella. Al principio fue difícil, ahora es tal el prestigio, del Descenso Internacional del Sella, que todas las naciones, quieren participar, y a ser posible, ganar. Por eso seleccionan sus mejores palistas, pues vencer en una de las pruebas piragüísticas, mis famosas del mundo, y a la vez, la más pintoresca, no es cualquier cosa.
Aunque se le quiere, aunque se le admira, y más ahora que ya no está; Asturias y en particular la villa de Ribadesella debe un gran homenaje, a Dionisio de la Huerta. Y las dos villas polo del Sella: Arriondas y Ribadesella, que gracias a las Piraguas, son conocidas en todo el mundo, debían tener una calle con su nombre. Hemos visto dos proyectos, de monumento a las Piraguas, y a Dionisio, que se deben llevar a cabo, por suscripción popular, que son parte de los impuestos que los ciudadanos pagan honradamente cuanto antes, el más idóneo. Esperemos que no tarde. Abogo con esta sugerencia se tenga en cuenta a la hora de elegir un monumento a la fiesta de la piraguas, a su fundador. Perdonar por la extensión del texto.
Saludos.
arbidel |