Oto, ya sea porque, como dices, soy un lector interlíneas o porque me interesa este tema, además de agradecerte sinceramente las consideraciones que haces a mis preguntas, ahora reflexiono sobre ellas.
Dices:
"Las huellas globalizadoras a lo largo de la historia (culturales, religiosas, lingüísticas, económicas, políticas...) de los distintos pueblos o regímenes..., han desdibujado, cuando no borrado, la singularidad originaria de cada pueblo"..,y añades:"Y así, sería cuestión a discutir si estamos o no de acuerdo en que los paneles deberían reflejar aspectos históricos locales, aspectos singulares o una mezcla. Puedes deducir que me quedo con lo primero, una vez hecha la explicación de arriba, pues no creo que puedan exponerse singularidades propias o exclusivas, ya que, como digo, no existen. (Y sigo preguntando dónde están en el tiempo o cuáles son las actuales singularidades riosellanas)."
Pues yo sí creo que existen esas singularidades y me resisto a admitir sin más ni más que debamos asumir como natural que las ideas globalizadoras borren estas singularidades; ahí es donde creo que debe hacerse el esfuerzo de remarcarlas y de transmitirlas como algo que fue y que no debemos consentir en borrarlas del recuerdo, por cuanto constituyen nuestro pasado más cercano. Yo particularmente me resisto a que ideas globalizadoras (que por cierto ahora muy de moda cuando creo que siempre han existido), se lleven por delante lo que es genuino y expresión particular de cada pueblo.
Y contestandote a ti y a amaranta que preguntais donde están en el tiempo esas singularidades, reproduzco unos párrafos de la entrevista que hicieron a un escritor y etnógrafo asturiano, Miguel Angel García Lado, que en su libro "Asturias desde el recuerdo" trata de estos temas:
"-¿Se están perdiendo muchas de nuestras costumbres?
-Ya lo creo. ¿Ni siquiera queda una simple vara de hierba! Estamos perdiendo aquello que fue sustancial y que forjó la historia de esta tierra. No estoy hablando de la Prehistoria o de la Protohistoria, sino del siglo XIX, que es donde José Cuevas sitúa la verdadera idiosincrasia del pueblo asturiano, con sus trajes tradicionales, sus jotas, sus romerías... Jovellanos hace alusión a la costumbre de llevar el 'palu'. Antaño no se llevaba navaja, sino 'palu', que era parte adicional del traje. Los jóvenes, cuando salían a cortejar, iban provistos de 'palu', que usaban para saltar 'sebes' y defenderse, entre otras cosas.
-En fin, que se conserva bien poco...
-Empezando por los trajes... Los de ahora no tienen nada que ver con los descritos por Fausto Vigil. Y de la montera picona se pasó a la boina, un sucedáneo de la 'txapela' vasca, pero más pequeña.
-Lo que tampoco quedan son esos personajes que cita en el libro...
-¿Qué va! Están totalmente extinguidos y eso que cumplieron un papel muy importante. Fíjate tú en los capadores, los goxeros, los ferreros, lo arrieros, los curanderos... Y qué decir de los aguadores asturianos, que, como decía Unamuno, fueron «parte sustancial y esencial de la vida madrileña»."
Estos párrafos que he transcrito, son solo una muestra de como existieron estas singularidades. Tengo la seguridad de que en archivos municipales, en bibliotecas, etc..., podriamos encontrar otras muchas referencias a las particularidades de nuestra tierra.
Perdón por la extensión.
Salu2 a to2
>> Rib, Rib, Hurra!!! << |