Quiero aportar mi grano de arroz,Personajes De Rivadesella
Relación del primer viaje de Carlos V a España
Vital (Laurent): «Relation du l.er voyage de Charles Quint en Espagne.» -Biblioteca Nacional de Bruselas, num. 14.543
DEL TOCADO
«CORNIFORME» DE LAS
MUJERES ASTURL\NAS
EN EL SIGLO XVI
J. M. GOMEZ-TABANERA
Oviedo
24 de septiembre de 1517
Pasando a otro capítulo, el XXXVII, cuando al parecer
Vital seguía aún un tanto preocupado por los tocados
qiie había visto en Villaviciosa y al llegar el jueves 24 de
septiembre el Rey y su séquito a Ribadesella, que le recibe
totalmente en fiestas, nos encontramos con otra descripción,
de Vital. Por su importancia y por las cuestiones
planteadas, pese a su extensión, no podemos menos que
transcribir íntegramente los párrafos que se refieren a tales
observaciones.
«En Rivadesella ftie recibido el Rey alegre y amablemente, y era la
gente muy recreativa. Entonces fue cuando primero vi a las mujeres
adornadas con adornos hechos de estrafalaria manera, pues parecía que
llevasen en sus cabezas fárragos o canutos, o, hablando más entendida y
honestamente, como esas cosas con que los hombres hacen los niños. Es
el más loco adorno de mujeres que jamás he visto, pues como a las locas
a quienes han plantado la caperuza hasta las orejas, y, por encima el
cuerpo, cuello y cabeza de un gallo, que les llega hasta encima de la
frente, así llevaban las mujeres casadas de aquella provincia un adorno
de tela blanda o crespón hecho a manera de canuto, con un cuello del
espesor de media vara de vuelta, en tal modo recogido y volcado sobre
la cabeza, que la punta de ese canutito les descansaba cerca de la frente.
Pero a las más gallardas y lindas, les ponían ese cuello tan firme, rígido y
tirante, que no había cuidado de que pudiesen llevar la cabeza más que
ergida, y les ponían la punta de esa cabeza del adorno de otro color que
no fuese el de dicho cuello, de modo que, cuando los cuellos de sus canutos
eran de tela blanca, les ponían la punta de tela amarilla, y, a la
inversa, el cuello amarillo y la cabeza blanca; y no hay nadie, al verlos a
primera vista, a quien no traigan estos adornos, si no está acostumbrado
a verlos, el recuerdo de dicho canutito.
Entonces oí, en las pláticas con mi huéspeda, cuando llegamos a
hablar de eso, que llevaban ellas esos adornos con pesar, a causa de que,
por la gran cantidad de tela que es necesario emplear, eran muy costosos;
también en tiempos de grandes calores, les pesa y fatiga mucho; y se
quejaba mucho mi huéspeda, rogándome que hablase al Rey o alguno de
los grandes dignatarios para hacerles ver el asunto a fin de que placiese
al Rey ordenarles llevar otros. Entonces dije y aconsejé a mi huéspeda
dar todo por escrito en forma de petición y que, con mucho gusto, le
presentaría. Ahora bien, aunque no hicieron la petición, se lo dije á dicho
señor Rey, en presencia de varios grandes dignatarios, para oir lo
que decían. Y, hablando del asunto, el Rey y. la nobleza se echaron a
reir, diciendo que los adornos resultaban sJegres y de gran novedad y
que quien los viera en Brabante, Flandes o en sus alrededores, tendría
de que reir.
Luego me dijo, uno de aquellos señores que, si me hablaban todavía
las mujeres, que les dijese que, puesto que tanto habían esperado, que
tuviesen paciencia hasta cuando_el Rey sé parase en alguna villa importante
y que sus consejeros de Castilla, que saben las costumbres del país,
estuviesen con él; que, entonces, sería el momento de entregar la petición
y que el Rey tendría la consideración que correspondía gara hacer
lo que liase y fuese expediente, pues él no sabía k causa por la cual tal
adorno les estaba ordenado. Y terminó diciéndome: «Si la cosa les ha
desagradado tanto hasta ahora, como dicen que les desagrada, han tenido
al rey de Aragón y a la leina, su mujer, para, bajo quejas y lástimas, haber
ellos prdveído, pues el Rey, en su llegada, no quiere hacer novedad
alguna sin inadurar reflexión y consejo». Esta respuesta dije a mi huéspeda,
en la presencia de ottias mujeres, y cuando oyeron el caso, sin hablar
más de él, dejaron todo y decían que todas las mujeres del país
hubiesen querido dar un docado cada una con tal de haber sido satisfechas,
ya que tanto les perjudicaba y desagradaba ese adorno.
Yo, que deseaba saber la causa por la cual estaban obligadas a llevar
ese adorno que tanto pesar les causaba, supe algo por medio de un
trujimán, quien en favor mió, lo preguntó a un honrado anciano dé la
región, el cual nos dijo que, hablando ciertamente en verdad nada sabía
sino que hace ya mucho tiempo había oído decir que los antiguos manteníaíi
que estos adornos habían sido prescritos tanto por el rey de Castilla,
entonces reinante, como por el prelado de la diócesis, por la obstinación
que entonces había entre las mujeres, cuando el país quedó reducido
a la fe cristiana y también por la crueldad que hicieron él joven e
inocente sexo masculino, pues, mientras los hombres, que son más robustos,
se convertían fácilmente por medio de las hermosas y saludables
predicaciones y exhortaciones que les hacían, las mujeres en ningún
modo querían oir hablar de ello ni desistir de su falsa y condenable
creencia, ni por amables exhortaciones ni, finalmente, rigurosas amenazas;
y lo que era peor, cuando sabían que sus maridos se habían convertido,
con un felón coraje vindicativo y lleno de arrebatada crueldad, njiataron
a sus hijos machos a fin de que no se volviesen cristianos como sus
padres. Y por esta infidelidad cníel, no quisieron los príncipes de aquel
tiempo destruir ni exterminar todo, por miedo de enviar almas al infierno,
bajo esperanza de que, por su sucesión del tiempo, poco a poco se
convertirían, como lo hicieron, por lo cual, eii memoria de la,cruel
muerte que hicieron soportar a esos pequeños inocentes machos, a
manera de penitencia y para memoria, llevaban esos penosos adornos
marcados en lo más alto con la señal de esos antedichos canutitos, por
donde se conoce que son mujeres. Si este decía la verdad o no, yo me
atengo a lo que es, pero era cosa verdadera, que cuando llegó el Rey a
aquel lugar; las mujeres llevaban el canutito en sus adornos, casi colgando
sobre la frente
Recomiendo el articulo es muy bueno
Saludos |