El invierno es la ausencia del verano y además su concepto opuesto. Pero el Corte Inglés tiene razón, porque entre el invierno y el verano existe el entretiempo y este año se llevan el ocre y el naranja. ¿Cuál es la razón para negar el otoño y sentir octubre, noviembre y diciembre como meses invernales, si astronómicamente el invierno comienza el 21 de diciembre? A parte de que la astronomía no es cultura según el pensamiento dominante, existe una idea causal de la negación del otoño y que mete miedo: el consumismo urbanófilo dualista: se caracteriza este modo de dar sentido a la existencia como una variante del hedonismo (maximización del placer), una concepción dualista del mundo (bien-mal, invierno-verano, placer-dolor, felicidad-depresión), y una adoración del estado de permanente excitación que sólo es posible en una gran ciudad masificada. ¿A qué tiene miedo el consumista urbanofilo?: al tiempo libre (aburrimiento=ausencia de excitación), a las transiciones (otoño), a los grados (todo o nada, ser o no ser), a todo aquello que no valga 1 o -1. |