Estaba mal informada, no me habían dicho que había nevado tanto por la villina.
La Navidad, pues guay. Yo sigo poniendo el Nacimiento, cuando puedo con algo de arena y piedrines de Ribadesella; Ya no me queda ninguna figurina de barro, las que tengo son esas corrientinas de plástico, que van perdiendo la capa de color, algún pastor está un poco cojo, unas son más altas que otras, algún pato abulta cino o seis veces más que el Niño Jesús, hay una lavandera también enorme y cerditos que no entran por la puerta de las casas, ni falta que hace.
Me encanta así y con anacronismos, como un ciclista bebiendo cocacola que ponían mis hijos, pero que ya se perdió gracias a Dios. Tengo también una pantera y dos elefantes. Ja, ja, ja, siempre me río cuando los pongo. Y dos palmeras junto a dos abeto llenos de nieve, me mondo, pero mira, así está representado casi el mundo entero. También hay un pequeñísimo Papá Noel que está como todos a la cola para ver y adorar al Niño.
El arbolín tampoco falta. Muy folclórico, con mucho espumillón, bolas, luces y hasta ositos colgando. A ver, o se pone uno en plan o rompemos la baraja.
Y de tristezas nada. Los que nos faltan suponemos que están en un lugar mejor. Y siempre y en todas las casas va faltando gente. Tampoco me mato porque nos juntemos contra viento y marea todos los que aún vivimos. Si alguien no puede venir pero está bien, para mí es lo principal. Sin dramas de El Almendro -vuelve a casa- vuelve por Navidad.
Todo esto respetando a las personas que están sufriendo alguna falta reciente o muy dolorosa. En fin, que hay que respetarlo todo. Y lo que digo de las alegrías... con la boca pequeña por si acaso, sin escupir p'arriba.
Feliz Año Nuevo a todos. |