Cuando la democracia moderna nació en la Inglaterra del siglo XVIII, sus teóricos sintieron miedo ante la voracidad y las peligrosas tendencias totalitarias del poder. Entonces afirmaron que era condición inexcusable para que la democracia funcionara que existiera una sociedad civil fuerte, integrada por instituciones responsables y ciudadanos libres y conscientes, cuya principal misión debía ser servir de contrapeso y freno al poder político. Estos criterios y la seguridad de que el mundo puede mejorar con el debate y la crítica son los fundamentos de nuestra fe política.
Hemos optado por adoptar como símbolo el concepto del Voto en Blanco, seguros de que votar en blanco es un gesto cargado de futuro que responde siempre a una actitud limpia y honrada.
Estimados ciudadanas/ciudadanos
No debemos sentirnos inferiores por votar en Blanco. Ningún otro voto es tan democrático, desinteresado y responsable.
Es evidente que el voto en blanco está devaluado y penalizado por los políticos, pero piensa bien y verás que lo penalizan porque es el que más temen. El Voto en Blanco es democrático y representa el rechazo a todas las opciones políticas, aunque no al sistema democrático, en el que se sigue creyendo. Es el voto más adecuado cuando los partidos son corruptos o cuando sus programas no son atractivos, o cuando incumples esos programas, o cuando han acumulado más poder del lícito, o cuando han pervertido el sistema, como, en nuestra, ocurre en España. Cuando uno vota en blanco no importa tanto el destino del voto como la intención a la hora de votar. Ese voto es un honesto y valiente rechazo a la mediocridad y a la corrupción. En España, injustamente, tratan el voto en blanco como nulo, pero no es cierto que sean para el partido ganador. Lo que debería conseguirse es que el voto en blanco sirviera para que los escaños que le corresponden queden vacíos en el Congreso, en señal de repulsa a los demás partidos y a las deficiencias del sistema. Sin embargo, debemos tener en cuenta que los que defendemos el voto en blanco no lo hacemos por sistema, sino porque consideramos que el panorama político está tan mal que ningún partido merece nuestro voto. El voto en blanco no es defendible como una opción permanente, sino como el más noble recurso mientras que la democracia esté degradada o secuestrada, como es el caso de España. Debemos entenderlo así.
Lo importante es asumir que mientras sigamos castigando a un partido que malgobierna votando al partido contrario, lo que conseguimos es alimentar el sistema y evitar la crisis que lo pondría todo patas arriba. Esa crisis llegaría si el voto en blanco fuera mayoritario, por ejemplo. Yo, personalmente, seguiré votando en blanco mientras existan listas cerradas y bloqueadas o mientras los partidos monopolicen la política, tras haber aniquilado la sociedad civil y expulsando a los ciudadanos. Votar ahora al partido de la oposición significa que todo continúe igual. Ten en cuenta que los partidos siempre ganan, porque así se lo tienen montado: el que vence asume el gobierno, pero los que pierden van a la oposición, donde hay privilegios, coches oficiales, dinero público, puestos en consejos, cuotas, privilegios, pensiones millonarias etc., una situación relativamente cómoda que les lleva a esperar a que el adversario se desgaste para poder llegar ellos al poder. Mientras tanto, el sistema sigue deteriorado y la democracia, prostituida por estos partidos que lo ocupan todo, como si fueran bandas de termitas, sin respeto a la separación de poderes, a la sociedad civil, a los ciudadanos y a las leyes.
Esperamos que esta reflexión nos sirva de algo |