Llevo tiempu pensando en les tochures que se dijeron y se siguen diciendo sobre la escultura cerámica de los piragüistas que estaba en la rotonda de la entrada al puente y centro de la villa. Quitando que pueda gustar más o menos a ciertes persones que no tienen ni puta idea de lo que es el arte, y menos el contemporáneo, lo que me sorprende es que el equipo de gobiernu del Excelentisimu Ayuntamientu de Ribadesella se permita no solo quitar, según entró en responsabilidades, la escultura de donde estaba, que puede ser discutible si era o no el sitiu adecuado, sino que presione al autor de la obra para que le quite los "colorinos" con la advertencia de que si no quedaba almacenada en unes dependencies del Ayuntamientu.
El artista (Pachu Muñiz), que debe ser (no lo sé y hablo a bultu, pero...) novatu en la creación propia (artesanu si es, y buenu, ahí están les cerámiques del paseo de La Grúa) traga, y con tal de que le pongan la escultura a la vista del público cede en cambiarla de sitio, quitar los "colorinos" y maquíllala pa que parezca de piedra. ¡Qué par de barbaridades! Una por parte de los entendidos del Ayuntamientu y otra por el autor de la obra por tragar. Un artista es un artista y tien que ponerse seriu con los políticos, si no que hubiese sidu de la historia del arte.
Si el sitiu (rotonda) no era el adecuado tampocu lo será donde está la excelente (de puta madre, con mayúscules: DE PUTA MADRE) escultura de Manolo Linares donde la rotonda de EL Alimerka de los Porqueros, y que fueron a inaugurar los políticos que mandan ahora y los de antes también. Aquí tou dios se apunta al carru, eso es norma general.
¿Quién en el Ayuntamientu está capacitado para opinar sobre arte urbano? ¿El alcalde? ¿Los concejales? ¿Qué concejales? ¿Asesores? ¿Qué asesores? ¿Aquí qué coño pasa? ¿Es que no puede haber más arte que el busto silente de Agustín Argüelles y, el que pretendían poner los anteriores mandatarios, el parlante de doña Leticia, consorte de Borbón, y otras yerbas? ¿Sabe alguien de los que decidieron quitar los piragüistas de ahí qué es el Pop-Art? El que mejor bautizó la escultura fue quien le llamó el "futbolín". Claro ahí están trasladaos muñecos conocidos de la vida cotidiana, del futbolín, a una obra de arte. Eso es el Pop-Art. Pero para saber eso hay que estar preparáu, como pa tou. Esti es un país de maletillas. Aquí cualquier aficionado se erige en maestro y cualquier encargado de obra en arquitecto o ingeniero. ¡Qué más da!
Los detractores de "los piragüistas" deben ser los mismos, alumnos aventajados o gente por libre (entendíos de chigre) que los que criticaron con muchísima dureza en su momento el Elogio del Horizonte de Gijón y los Cubos de la Memoria de Llanes, dos hitos del arte contemporáneo en Asturias. Pero aquí qué coño, viva la crítica destructiva, que algo queda.
¡Camarero! ¿Qué? ¡Camarero! ¡Qué? ¡Una de queso!
Equipo Crónica. |