Historia de los celtas
Se presume que los celtas existian desde el año 2000 a.C. (fin de la Edad de Bronce) y alcanzaron el culmen de su cultura en la Edad del Hierro.
En aquella época estaban divididos en dos grupos, los primeros abarcaban Europa, desde el río Danubio, vivían de la agricultura y de la artesanía y eran el grupo más pacífico de los dos; el otro grupo, los celtas guerreros como los conocemos hoy, que venían de Los Balcanes y disponían de un buen ejército.
Eran estos celtas guerreros los que conocemos por haber saqueado Roma y Delfos, y por haber conquistado grandes partes de Europa.
Transmitieron su idioma, costumbres y su religión a los pueblos de la zona conquistada.
Su territorio se extendía, en su época de mayor expansión, desde el bajo Danubio hasta las Islas Británicas, desde España hasta el mar del norte.
Los celtas guerreros eran conocidos por su caballerosidad, su orgullo en la lucha y su ánimo, pero también por su sentido por la música, la poesía y la filosofía.
Los celtas fueron llamados Keltoi por los griegos, de los cuales y gracias a su tradición escrita, parten casi todas las historias referentes a su pueblo.
Su memoria, se remonta hasta tiempos muy antiguos, la tradición oral ha resistido el paso de los siglos, a pesar de que casi toda la cultura céltica fue extinguida por los romanos desde César y, más tarde, por los cristianos.
Los Celtas han captado siempre la fascinación de historiadores y arqueólogos, y sobre ellos han corrido ríos de tinta.
Desarrollaron las denominadas culturas de Hallstatt y La Tène.
La primera se manifestó en el primer período de la Edad del Hierro.
Tomó el nombre de una localidad de la Alta Austria.
Se originó a partir de la Edad del Bronce, en donde el hierro sustituyo al otro material en la fabricación de elementos como espadas, puntas de lanzas, hachas, agujas, recipientes, cuchillos y puñales.
La Tène es la cultura celta de la segunda Edad del Hierro estructurada en tres o cuatro períodos.
Se desarrolló entre la Hallstatt y la conquista romana (450 a 50 a.C.).
Aquellos que compartieron esta civilización se destacaron por la elaboración de elementos como grandes espadas, escudos alargados, grandes hebillas, fíbulas, construían sus fortificaciones en las cumbres y acuñaban su propia moneda.
Una característica que facilitó su dominio pero que, a la vez, permitió la continuidad de su cultura, fue la ausencia de un verdadero estado celta a causa de la primacía de las estructuras tribales y familiares.
Esta división les hacía militarmente débiles ante invasores bien organizados, como por ejemplo los romanos (a los que sin embargo les llevó años conquistarlos ), paradójicamente sucedía lo contrario con las costumbres y los valores, protegidos de influencias externas por los fuertes vínculos parentales, en donde el clan estaba por encima de toda organización estatal, y unificaba y cobijaba a sus miembros.
Los druidas, el estrato de mayor influencia y poder entre los celtas, sabían leer y escribir griego y latín (como los antiguos sacerdotes egipcios), sin embargo optaron dejar por vía oral, en hermosos versos, la crónica de la existencia de su pueblo.
Este fue uno de los principales motivos por el cual no se ha considerado la magnitud, en buena parte de los libros de historia, del importante legado celta que fundamenta notablemente la sociedad occidental, ya que los mismos celtas antiguos no creían (o no formó parte de su tradición) en los documentos escritos.
La lengua celta es una lengua indogermánica.
Por tanto, todas las lenguas indogermánicas, como el alemán o también el español, son parientes de la lengua celta.
La palabra celta significa, originalmente, "héroe".
Hoy todavía encontramos a los celtas en los nombres de lugares en toda Europa, los restos de la lengua y cultura céltica siguen viviendo en Escocia, Irlanda, el País de Gales, Bretaña (Francia) y en Galicia (España).
Historia
Los celtas poblaron Galicia en el año 700 a.C. aproximadamente.
Esto significa que la poblaron bastante tarde, en el apogeo de su cultura.
Los celtas gallegos fueron conquistados por los romanos en el 60 a.C.
La gente vivían sobre todo de la agricultura.
Se han encontrado fortificaciones de los celtas, lo que muestra que eran un pueblo bastante desarrollado.
Estas fortificaciones en Galicia se llaman "castros".
La raza que vivían en Galicia les llamaban "Brigante".
En Austria, al lago de Constancia, hay hoy una ciudad que se llama Bregenz: parece claro que ambos nombres tienen una base común.
Se puede decir que en Galicia, antes de los celtas, si hubo hombres, no dejaron huellas que nos permitan hoy conocer su existencia y fueron expulsados para siempre por los celtas invasores.
Por lo tanto, los celtas son la base de la Galicia actual.
En este sentido, se dice que el timbre oscuro y el sonido semi-nasal en el portugués y gallego tienen su origen en la lengua celta.
Plinio, escritor romano, dijo de los gallegos que fueron numerosos pobladores, valerosos, inteligentes y aptos para el progreso, cultivando sus conocimientos de los grandes pueblos, siquiera sea en sus comienzos y en su vida primitiva.
Aún así, no se sabe mucho sobre la vida diaria, la religión o la organización política de los celtas, pero en las costumbres que hoy todavía existen y en las leyendas antiguas tenemos como un eco para poder reconstruir la vida pública y privada.
Por ejemplo, la mujer tiene una posición mejor que en la cultura romana pero, como en todos los pueblos guerreros, es ella la que hace el trabajo en casa, y realiza las tareas propias de la artesanía y la agricultura.
Pero no es considerada inferior al hombre, puede por ejemplo elegir a sus amantes y la virginidad no juega un papel tan importante como en la cultura cristiana.
Cada año, en primavera se celebraba una fiesta donde los jóvenes se encontraban para unirse.
La mujer que era madre, era mirada como una diosa protectora.
La libertad individual era un rasgo predominante, lo que quiere decir que casi no existía la esclavitud.
El jefe de una tribu tenía que mostrarse digno de guiar a su pueblo y no había una dinastía fija.
Los enemigos les llamaban a los celtas los "hijos de los vientos".
Se dice que Rudra, el viento de la tempestad, era nuestro padre, porque se arriesgaba en la lucha casi volando en sus caballos salvajes.
Se dice que preferían la muerte a la derrota.
En Galicia había mucho comercio.
Los fenicios, los cartagineses y los romanos les llevaban el oro a los celtas.
No se sabe el cambio, porque los celtas podían muy bien construir sus propias armas y tenían buen gusto para las bellas artes.
Probablemente, los celtas gallegos llegaron de los Pirineos, huyendo de otro pueblo celta.
Encontraron en Galicia su Galia pequeña, como dice el nombre: el nombre de Galicia es romano, pero los romanos han traducido el nombre que los celtas habíamos dado al país.
En la música popular de la Galicia de hoy tenemos melodías antiguas.
La prueba la encontramos en la música popular de Bretaña (Francia), donde hay melodías similares o casi iguales a las gallegas, a pesar de que se hayan desarrollado independientemente en Galicia y en la Bretaña hasta hoy.
El pueblo.
Los celtas eran entusiastas degustadores de los placeres de la buena mesa.
El vino era la bebida de las clases más altas pero el pueblo tomaba corma, que era cerveza de trigo mezclada con miel, muy utilizada en los banquetes, los cuales eran muy frecuentes en tiempos de paz.
En estos festines los bardos tocaban sus liras y cantaban canciones sobre trágicos amores y héroes muertos en combate.
Para comer utilizaban los dedos y ocasionalmente se acompañaban de un puñal para los trozos de carne difíciles de cortar.
Su comida típica incluía cerdo cocido, buey, vaca y jabalí, todo ello acompañado con miel, queso, mantequilla y, por supuesto, corma (cerveza) y un buen vino.
También eran muy aficionados a un juego de mesa llamado fidchell, parecido al ajedrez, aunque se jugaba con estacas.
Admiraban la artesanía experta y las hazañas intelectuales (sobre todo cuando se exhibía una prodigiosa memoria).
Tenian el ideal de una sociedad heroica, pero vivian como prósperos ganaderos y agricultores, ocupados a menudo en el robo de ganado.
De los pueblos celtas
El nombre "Celta" proviene del vocablo griego "Keltoi", cuyo significado es "bárbaro" o extranjero, y se refería a los pueblos extranjeros que los griegos conocían al norte de Macedonia.
La misma definición englobó pues en un principio a multitud de pueblos que debieron tener un origen más o menos común.
De hecho, Herodoto, Eforo y Eratóstenes hicieron ya primeros estudios sobre los Celtas, y aunque se extendían a lo largo de media Europa, encontraron fuertes semblanzas que después los sabios romanos se encargaron de demostrar.
Podemos decir que hace más o menos MM años ocupaban todo el centro de Europa, y que unos CL años más tarde se introdujeron en la Galia, Britania e Iberia.
Los celtas en todas sus variantes fueron un pueblo predominantemente guerrero, y que frecuentemente se les dota de una faceta cruel, sanguinaria y devastadora.
Lo cierto es que formaron una sociedad muy rígida y jerárquica, donde los máximos cargos los ostentaban los señores de la guerra, los druidas y acaso los consejos de ancianos.
En los escasos escritos recogidos en las profundidades de Celidón se hace de vez en cuando referencia al Hospitum, clientela y gentilidades; las dos primeras debieron ser, según expresa Diodoro, instituciones que regulaban la relación entre individuos, mientras que las gentilidades parecen responder más al concepto de tribu o autonomía económica; casi siempre lo que ligaba a una gentilidad era el propio linaje, y esto mismo se usaba para nombrar a las personas.
El punto álgido de su "civilización" lo alcanzaron hace unos MD años, cuando incluso se cree que llegaron a la península romana.
Pero CD años más tarde sucumbieron ante el poder de Roma |