Steve Jobs, el de Toy Story, buscando a Nemo, Apple, Tiger, etc...tiene 3 billones de dolares según una revista, y por eso es la persona número 194 más rica que todo el mundo. Dió un discurso en una universidad y a Libertad Digital le gustó:
http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/beta/videop layer.html/6zlHAiddNUY
- Destino: los hombres estamos presdestinados. De muchas cosas que nos suceden y a las que no damos importancia depende toda la cadena de sucesos de nuestro destino. Existe cierta libertad de decisión, pero nunca nuestra libertad nos permitirá cambiar nuestro destino predeterminado. Si alguien se empeña en cambiar constantemente su vida mediante decisiones disparatadas es que ese es su destino. Algunos hombres piensan que a pesar de estar predestinados a una mala vida, mediante buenas acciones pueden conseguir mejorar su destino, y por tanto las desgracias son resultado de malas acciones que reciben su justo castigo: por tanto el sida, el hambre, los muertos en guerras, asesinados, enfermos, etc, son personas que de alguna manera estan siendo castigadas, al contrario que ellos, que han alcanzado el exito y tienen una familia maravillosa: es su merecido premio. Es decir, los hombres, por nuestras acciones, tenemos la libertad de modificar nuestro destino innato, o algo así.
- La muerte: pensar en la muerte sirve para conseguir cosas durante la vida: la felicidad, el éxito, el dinero. Tener conciencia de que nos vamos a morir sirve para valorar más nuestra vida, para tomar mejores decisiones, para comprender el verdadero sentido de nuestra vida. Ser consciente de la muerte nos impulsa a valorar cada minuto de nuestra vida y a disfurtarla plenamente. Una vez hipervalorada nuestra vida, la vida de los demás, por comparación, tendría que valor lo mismo, pero desgraciadamente no simpere es así: el sacrificio, la solidaridad, la compasión y la compresión requieren estar dispuesto a dar parte de nuestra vida a los demás. Puede que una excesiva contemplación de nuestra muerte se acabe conviertiendo en un ansia egoísta por disfrutarla mientras dura, con el consiguiente perjucio para la vida de las personas que necesitan que las ayudemos, es decir, que renunciemos a nuestra vida para mejora la suya: el tiempo empleado en pensar en mi muerte podría ser tiempo perdido para ayudar a mejora la vida del prójimo (pregunto, no lo tengo claro)