Hola amigos!
Que decirte, Distante, de tus escritos
que ya no lo sepas, es un lujo y un encanto
deleitarse con tus bellos e incomparables
versos.
Sobre mi piano
Hoy, sentada a mi piano, mi amigo inseparable,
me dió por contarle cuanto yo te amo
y al poner mis dedos sobre su teclado,
cual si fuera humano, por Dios! que ha vibrado.
Le seguía hablando mientras improvidaba;
le hablé de tus ojos, tu tierna mirada,
le dije, mi vida, cuanto yo te amaba
y que cuando estamos tristes o alegres
siempre, amor mío, nos adivinamos.
Notas del alma, en mis manos danzaban,
paciente mi piano, mientras se prestaba
seguía escuchando lo que le contaba.
Cuando le hablé de tus dulces besos,
de ese amor puro, dulce, intenso,
de tu constancia, tu total entrega,
sentí que llovian manojos de estrellas
y allí, sobre el piano, presurosas caian.
Mis manos teclaban ya desenfrenadas
al igual que mis dedos, mi alma sangraba,
Y allí, sobre el piano, quedaba plasmada
la más bella canción, por tu amor inspirada.
Al roce de tus labios
Anoche, te sentí entre mis brazos,
no sé si dormida o despierta,
solo sé que al roce de tus labios
vibraba mi piel, de tí, sedienta.
Te sentía palpitante, enloquecido,
navegando mi secreta armonía
y al sentir tu fuego humedecido
como hiedra, a tu cuerpo me ceñía.
La pasión envolvía mi mente,
me aturdía, nublaba mis sentidos
y al llegar a la orilla de tu vientre,
mi corazón aceleraba sus latidos.
Luego feliz, en tu pecho recostada,
aún vibrando mi piel enfebrecida;
ví en tus ojos, mi alma reflejada,
junto a ella el corazón, bien de mi vida.
Cántame, gitano mío
Cántame, gitano mío,
tu cante jondo del alma
he de danzarte en los labios
sentirte arder en mi llama.
Cántame, gitano cántame
hasta nublar mis sentidos
quiero a tu cuerpo abrazarme
con mi piel hecha latidos.
Cántame, alma mía,
amor de mis amores,
que mis ansias en agonía
se restuerzen en tus ardores.
Y recorriendo tus venas,
danzaré todo tu cuerpo
hasta atarme a tus piernas
y allí, detener el tiempo.
Cántame gitano mío!
Maribella Suarez |