Hola, mis amigos.
Mariyina, a ver si lees algo que dejé por ahi.
Un besote!
Distante, tus remembranzas
del 2003, como olvidarlas.
Bellas todas. Un beso.
VENGA, MI AMORCITO
Venga, mi amorcito, me ayudas a sembrar?
acércame las macetas, que estan sobre la mesa
ay! cuanta pereza, cuando iremos a cabar.
Vé, toma la azada, la tierra hay que cabar
le echa su vitamina, abóno y fertuilizante
no!, párate por delante, detrás me vas a empujar.
Sácala con cuidado que se puede romper,
dije; las macetas! donde tendras la cabeza
ay!, con delicadeza que se van a romper.
Las cosas que se me ocurren, invitarte a plantar
por sembrar estas bien presto, aunque por lo que veo
no sera al oléo, las dalias ni las rosas, tampoco el azahar.
Sabes? mejor parémos la siembra, el sol está que arde
me duele algo la espalda, me das un masajito?
y después mas despacito continuamos a la tarde.
Tu imágen
Tu imágen, como aparición risueña,
amanece en mí, cada mañana,
el aroma que traspasa mi ventana
de mi alma y corazón se adueña.
En mis labios, la sonrisa aparece,
en mi pecho un aletear de mariposas
y al sentir que en mi boca, te posas,
como rio, mi sangre se crece.
Cada día, mi bien, cuando amanece
y en mis pulsos, de tu amor, siento el latir
se acrecentan mis ansias de vivir
y todo en mi redor resplandece.
Cada tarde, a mi jardín asomas,
como brisa, te enredas en mis flores;
sera por eso que expélen sus olores
el más sutil de todos los aromas.
En mis noches, tierno, dulce, amoroso,
en silencio te acuestas a mi lado
y al sentirte tan febril y enamorado,
me sumerjo en el más sublime gozo.
Noche y día, despierta o dormida,
siempre llevo tu imágen en mi mente
y es que te amo, mi sol, tan locamente
que en adorarte, se me va la vida.
EN CUERPO Y ALMA
Te regalo las rosas de mi aurora
entretejidas a las prosas de mis versos,
la ternura de mi alma que te adora
de mi boca, los más ardientes besos.
Te regalo el oro de la tarde
fundido al fuego de mi piel,
de mi sangre, la pasión que arde
de mis labios, la más excelsa miel.
Del alba, te regalo su premura,
del rocío su inigualable frescor
de mi corazón la inmensa dulzura,
de mi cuerpo su inextinguible ardor.
De la noche te ragalo sus secretos,
secretos que celosamente guarda;
cuando conviertes en hogueras mis momentos
y haces, que en vivas llamas arda.
Te regalo de las notas del viento
su dulce ensoñación y mil canciones,
el amor que por tí, mi bien, yo siento,
mis ansias, mi pasión...mis emociones.
Hasta pronto.
Maribella Suarez |