Hola a to2,
Voy a terciar en este tema, ya que el binomio cultura-incultura es un fenómeno que tenemos ante nosotros y desde varios aspectos.
Parto de la idea de que para mí, esta persona es fruto y consecuencia natural de su época, de nuestra época.
Me explico:
Hemos creado, mejor dicho, nos han creado y siguen en este empeño, una sociedad carente de referencias y principios, en la que el esfuerzo no tiene el menor valor; todo aquello que se conseguía a base de tal esfuerzo y sacrificio ha sido arrinconado, casi diría que mal visto. Esto produce un resquebrajamiento de la masa social, agrietándola desde su misma base: ¿ a dónde han ido a parar esos referentes de educación y respeto para con los padres, los profesores, etc...?.
A esta especie de decadencia moral, se ha sumado una política educativa que, desde mi punto de vista, no puede ser más nefasta y que se nos muestra como instigadora y causa principal de tal decadencia.
Siguiendo en esa línea destructora de principios, nuestros adolescentes no encuentran motivos de esfuerzo -¿ para qué, si aunque suspendan, igual da, siguen pasando de curso?. Y, cuando carentes de una formación sólida, se enfrentan a sus estudios superiores y al mundo laboral, ellos, que carecen de una base cultural, que carecen, además, del sentido de esfuerzo y sacrificio, se encuentran, encima, con una sociedad que nada les aporta porque no saben aprovecharlo, con lo que se instalan en ese submundo deprimente de la generación "ni-ni".
Y aquí es donde enlaza el tema que tratamos: Llegados a este punto, la consecuencia lógica de tanta carencia de principios y valores, les lleva a proclamar e instaurar el "todo vale", el no importa que seas un inculto, y lo que es peor, que presumas de ello, si con tu incultura triunfas en una sociedad mediocre, que no te premia tu esfuerzo, sino que sólo te recompensa por el hecho de que seas hijo de, marido o mujer de, que te hayas acostado con, y, en fin, para qué seguir...
Y para mí, lo peor es que esta sociedad mediocre, adormecida y ramplona, consagra como héroes, como ejemplos a seguir, a toda esa serie de ídolos sin mérito alguno que ostentar.
Pero esta sociedad que ha creado esta especie de hijos, los exhibe sin ningún pudor, se sirve de ellos, para luego cuando no le sirvan, dejarlos tirados.
Y en esta cascada de hechos, la incultura, -que no la cultura- se va enseñoreando en el pueblo, va instaurándose como hecho general, y a quienes no deseamos ver sus demostraciones, su incultura, su zafiedad, no nos queda otra que huir y si acaso, denunciar esta degeneración social y mostrar nuestra más enérgica repulsa.
Y dicho esto, y a modo de esperanza, quisiera también decir que al lado de estos, existe un gran número de personas que sí han sabido aprender y captar los principios, los valores: No se les oye, no son tan ruidosos como los otros, pero existen y están ahí.
Salu2 a to2 |