Frase de Princesa
Me siento enamorada de Asturias y, sobre todo, de Ribadesella.
Por todo ello, seamos pragmáticos, que la actualidad une, hoy más que nunca, a los Príncipes con Ribadesella. Las hermosas palabras de la Princesa, más arriba escritas, sobre la villa así nos lo hacen ver. Ella es hija adoptiva de la villa. Su nombre lo lleva el paseo, y lo debe seguir llevando, el precioso paseo que se mira en su bahía.
Busquemos las consecuencias prácticas de los hechos y valoremos el criterio de la verdad en su eficacia y valor para la villa y la vida de sus habitantes. Se sabe, o por lo menos yo lo he escuchado así, la gran influencia que tiene esta relación de la Princesa con la villa y con el turismo que afluye del interior de la península hacia la hermosa villa de Ribadesella.
En realidad, todo lo que tiene valor en la vida se multiplica únicamente cuando es dado. Lo que no se multiplica a través del dar, ni vale la pena darse, ni vale la pena recibirse. Si al dar sentimos que hemos perdido algo, el regalo no ha sido dado en realidad, y entonces no generará abundancia.
En tiempos no muy lejanos, este trozo de muelle desde la rula hasta el puente, era el solar donde redepositaba el mineral de espato flúor de las minas de Berbes y Caravia, era el dominio de los estibadores del puerto que cargaban y estibaban los buques que atracaban en esa parte del puerto, carretilla a carretilla el pesado mineral, a veces por una plancha inclinada por la que tenían que empujar, no solo la carga, si no también vencer el desnivel producido por inevitable flujo de las mareas que hacia subir el barco, era un trabajo muy duro, pero daba de comer a muchas familias, que junto a la pesca y la industria conservera, casi siempre se encontraba un tajo donde trabajar.
Hoy todo eso ha desaparecido y nos tenemos que desengañar que el bienestar y el progreso del día a día del comercio de la villa dependen exclusivamente de un turismo floreciente que esté al día. Se deben pulsar para ello todos los resortes que sean necesarios sin complejos, en esa vivencia diaria, participando y comprometiéndose para cimentar un ambiente de bienestar laboral social y cultural. Dejémonos de marear la perdiz, bastante ha perdido la villa a lo largo de estos últimos años. Aunque a nivel local todos le seguiremos llamado el Muelle; pero el negocio es el negocio.
But the business is the business, dicen los ingleses, que de eso saben mucho. |