Contóme unu de los mis parientes que una vez que tenía molesties na barriga fue a Don Serafín y díjo-i que taba mui malu, que tenía munchu malestar en botiellu y que quería que-i diere alguna melecina, pero que fuere buena.
Don Serafín garro un papel de recetes y escribío en él non se qué (ya sabeis todos como e la letra de los médicos)
El mi pariente pañó la receta y marchó pa la botica de Rosario Molleda. Alli lu atendió Luis.
Cuando i-dio la melecina, el mi pariente preguntó: ¿Cuantu e?
Luis dijo-i: Una vente
El mi pariente pagó, pero marchaba tou enfocicau, refunfuñando.
Fué a ver a Don Serafín y cuando lu tuvo delante espetó-i:
Coño, Don Serafín, la receta solu valió una vente...
Don Serafín corto-i el rollu a la carrera diciendo-i:
¿Tu qué me pediste... algo buenu o algo caru? |