Oto: Sólo pretendo mantener la idea de que la indignación es difícil que surja de la propia sociedad sin más, porque la sociedad es una consumidora incluso cuando se aferra a decir que no es consumidora.
Oto mi opinión es la siguiente: si la sociedad no está legítimada para demandar una clase política con cualidades intelectuales y morales sobresalientes que a ella misma no se exige, entonces desde esta perspectiva sociologista un violador es también un producto social causado por la desbocada provocación de las mujeres en las ciudades: es una deducción por comparación que puede parecer limítrofe con el disparate, lo irracional, pero si la responsabilidad personal en la excelencia moral no es exigible a las minorías gobernantes entonces tampoco el umbral mínimo de moralidad puede serlo para la persona mediocre: el esfuerzo para reprimir el ansia de robar puede ser menor para el político que el esfuerzo para no violar en una persona de voluntad débil: como todo es socialmente relativo, es decir depende del espíritu de la época, este relativismo social nos exime de toda responsabilidad: estamos en una sociedad que produce ladrones y violadores y la responsabilidad es colectiva, de todos, debe ser compartida: no me parece de recibo. No obstante en el tema de las feministas que marchan como putas, cito textualmente:
http://www.libertaddigital.com/mundo/2011-06-14/la -marcha-de-las-putas-se-extiende-por-medio-mundo-1 276426646/
nadie quiere oir hablar de responsabilidad social, parece que está clarísimo que el violador debe asumir toda la responsabilidad y que no existe ninguna culpa por incitación o provocación: opinión de la que disiento bastante, pues las cosas no me parecen blancas o negras: ni el político deber ser un superhombre ni el violador es un demonio asqueroso que debe ser ejecutado. En relación a las mujeres la vestimenta de muchas de ellas está próxima a la agresión sexual a los niños: creo que el límite del civismo, el respeto y la convivencia esta totalmente sobrepasado y muchas mujeres realmente se comportan practican un tipo de agresión sexual con su vestimenta: nada comparable al repugnable delito de la violación, pero en en algún aspecto es del mismo género todos tenemos madre, y algunos sobrinas, nietas, primas, hermanas, etc, la mujer forma parte de nosotros, por tanto pedirles que se moderen con la vestimenta no tiene nada que ver con el islam ni con el machismo: es por respeto a la inocencia de los niños y a la libido de los adultos: renunciar a ello es mi opinión las haría mucho más atractivas. Pero el problema es que desde algunas revistas como glamour se promueve esta actitud: la mujer en la ciudad disfruta sintiéndose sexualmente deseada y devolviendo miradas de desprecio a los que no podemos ir mirando al cielo o al suelo sin tropezar con sus cuerpos, porque es que no se apartan: la mujer no necesita vestirse así para sentirse poderosa si es que lo necesita, está renunciando a todos sus verdaderos encantos y se vende como carne sexual: lógicamente hay millones de excepcionales mujeres que son conscientes de todo esto y se han rebelado.