Del maridaje, de la combinación de dos movimientos esenciales, de dos categorías matrices de movimiento, se conforman todos los movimientos naturales. Estos dos movimientos básicos son el imperceptible y el explosivo. Ejemplo del primero es el crecimiento de una planta, y del segundo el cambio de rumbo en la trayectoria de la mosca. De la magnitud relativa, del peso relativo que suponga en un movimiento dado cada una de estas dos categorías esenciales, apreciaremos como más o menos explosivo, como más o menos imperceptible todo aquello que observemos. Dejar de fumar es un acto que puede afrontarse como más o menos imperceptible, o en los mismos términos explosivo. Si es imperceptible, y opino que es la forma natural y sostenible de asumirlo, debe hacerse de forma inconsciente, imperceptible, como una vibración íntima de nuestro ser mantenida pero inadvertida. De esta forma la deshabituación es un proceso largo, incluso de años, y al término uno no se ha convertido en un no fumador, sino en un nuevo fumador ocasional a voluntad propia. En el caso de afrontarlo de forma explosiva creo que el fracaso está garantizado, pues el placer abandonado, el vicio del que uno cree haberse liberado, ese vacio es rápdiamente, de forma explosiva, cubierto por otro vicio de la misma categoría: el sexo, el cacao, la carne animal. El resultado es la frustación y la misma dosis de ansiedad. |