Si vais a coger castañes, tened cuidado y elegid bien el camino. Si la voz de la subconciencia que os atormenta os esta diciendo: !pedante de los cojones! - !no blasfemes! - !no seas mojigato!... en ese momento debéis recobráis el sentido y tomar el control de vuestros pensamientos. Empecemos mejor diciendo que si vais a coger castañes, tener cuidado y elegir bien el camino, aseguraros de que no proceda de irún y se dirija a santiago. Si nos tomáis esta precaución sufriréis más que un peregrino: yesto es lo que me sucedió a mí ayer, el día de los muertos. Fuí yo a coger les castañes en un camino de santiago de la parroquia de leces, y fuí por la hora antigua para evitar la holgazanería, o sea aunque realmente eran las diez de la mañana, yo me imaginaba que eran las nueve, como si el tiempo se hubiera detenido y pudiera seguir viviendo una hora antes como venía haciendo hasta el último fin de semana de octubre, con todo el despilfarro energético que ello implica (?¿?). No es que fuera con mono azul y madreñas, pero si tenía un aire de auténtico aldeano, y creo que de acuerdo con la expresión facial de algún peregrino, aparentaba miseria, hambre, tanto que alguno peregrino estuvo tentado de echarme limosna, de esto estoy seguro. No fué el caso de los holandeses errantes o voladores, dos peregrinos cool con gorro de coronel tapioca o similar. Venían ya de lejos observándome, uno tenía el pelo más rojo que les fueyes de los castaños, más que van gogh, más que la punta de...era aflamencado, del sur, y el otro era del norte, germánico, muy bárbaro. Buenos días, buenos días, buenos días. ellos estaban seguros de que semejante paleto no hablaría inglés, así que el flamenco, con una semimezcla de inglés africano y español sudamericano me hizo entender que la castaña holandesa no se come porque da dolor de barriga. Y fín, ahí se acabó, porque yo estaba tan metido en mi papel de miserable que no abrí la boca y asentí como un chino. Yo formaba parte del paisaje, era otro ornamento rural, me sentía como el maiz colgado del balcón, aquellos holandeses tenían curiosidad por conocer a las gentes de las aldeas, ¿cómo iba yo a defraudarles? |