Los títulos de habilitación profesional certifican las capacidades técnicas, pero no las virtudes personales, la ética del titulado. En los centros educativos religiosos los valores morales propios de cada doctrina religiosa pretenden cubrir este déficit moral. En los centros laico, una única asignatura, ética o educación ciudadana y valores democráticos, asume la carga de la formación ética del alumno. Resultado: fracaso absoluto = degeneración moral. Los políticos son corruptos porque el sistema educativo es incapaz de evitarlo: esta tesis sociologista es un auténtico disparate, pero está en circulación y es políticamente muy correcta y además es el pensamiento dominante. La corriente alternativa, que viene representada con mucha fuerza por la iglesia católica, contrapone a esta tesis que en realidad es la familia como elemento indivisible y sustentador social a quien legítimamente corresponde educar en valores humanos (los cuatro o cinco eternos, incuestionables, absolutos), que los poderes públicos no deben inmiscuirse en esta tarea paternal, y que como la familia está en crisis la corrupción es una manifestación más de los efectos de esta crisis familiar. Por último todo sería evitable si el pueblo, es decir la voluntad general del pueblo sobre la que solamente debería estar dios de acuerdo con los fundamentos de la democracia, si esta voluntad cribara y discriminara al político corrupto "antes de", es decir, durante la fase electiva el pueblo debería ser capaz de una vez organizado en asambleas deliberativas, elegir como delegado provisional de su poder al verdadero político, al más capaz y virtuoso. Por definición la voluntad general del pueblo es la más capacitada para ello, si no fuera así, fallarían el método, las formas, la organización, el sistema, pero nunca el agente. Pues bien, mi opinión es que eso que denominamos "el poder", que existe por muy indeterminable e incorpóreo que sea, ha invertido, transmutado esta idea: el sistema es el mejor posible, quien resulta incapaz es el pueblo, porque su voluntad es débil y está sometida al placer inmediato, a la voluptuosidad, a la ignorancia y a la manipulación, a los prejuicios: es una bestia, el verdadero leviatán: solo el gobierno de los más fuertes puede evitar el caos. |