Otro "gran" detalle más que pequeño. El abandono continuado de la calle Manuel Fernández Junco, una calle histórica de la villa que se trata con desdén desde el ayuntamiento desde hace casi una década, como si los vecinos de esta calle no fuésemos de Ribadesella. Una calle peatonal, sin aceras, que soporta el tráfico rodado como pocas, con el riesgo consiguiente de atropellos a niños y ancianos (si alguna vez hay un accidente supongo que al ayuntamiento se le caerá el pelo) que sirve también como apartamiento fácil para los comodones de toda índole que bien aparcan para echar una carta en correos o para tocarse los susodichos con el buga pegadito a los portales, que sirve también para el desfile continuo de camiones y macarrillas de toda clase en deportivos y motos.
Una calle que, además, desde hace casi 20 años vive con el riesgo a que un edificio histórico les caiga sobre las cabezas a los vecinos. Esto es una verguenza total, no sé de quien es la propiedad de la casa de los Uría pero a buen seguro será de un potentado, pues si fuese de un probín ya le habrían apretado las tuercas para que rehabilitase el edificio (en ruina total a pesar de su arquitectura emblemática).
Una calle que hace años presumía de tener un cine y que ahora tiene que soportar como se especula con este inmueble, cuyo uso como equipamiento público se remonta al siglo XIX y que ahora sirve de moneda de cambio para intereses muy poco públicos y foráneos, con el consiguiente abandono premeditado a la espera de darle la estocada final. Debería tomarse aquí de ejemplo lo que ocurre ahora en muchos municipios asturianos, que tras años de cierre de los cines vuelven a abrirlos como cines o como centros culturales, o que a lo sumo permiten la rehabilitación a un particular a cambio de que ceda los bajos al ayuntamiento para equipamientos culturales. Supongo que en el registro de la propiedad figure la cesión que la Marquesa de Argüelles hizo en su día de este edificio como bien público, y desconozco los mecanismos perversos por los que un edificio en propiedad del pueblo llega a ser de propiedad privada y puede ser cerrado a cal y canto con fines meramente especulativos.
Todo esto y mucho más en una calle que es el pito del sereno y que ni la anterior corporación, ni ésta, tienen lo que tienen que tener para hacer que sea, al menos, una calle como las demás. |