Sobre el empresario como héroe de la sociedad postindustrial, como persona que encarna las virtudes de la sociedad capitalista, creador de riqueza que contribuye al progreso de la sociedad. Si él no existe, entonces no se crea trabajo, o sea no existe el trabajo, y por tanto el trabajador le debe la vida. El trabajador es un ácaro que se aprovecha del trabajo creado por el esfuerzo personal y el riesgo personal asumido por el empresario. La sociedad debe proveer al empresario de mano de obra barata, cualificada y abundante, porque si no el empresario no podrá ser competitivo y no podrá seguir creando riqueza. En fin, al trabajador, persona de poco espíritu, irresponsable, irracional, forzada a subsistir por su instinto de supervivencia, se le debe alimentar y educar, por lo menos hasta los 40 años, luego se le reemplaza. |