La infancia, marca a uno, estoy de acuerdo, pero mas ya la adolescencia y la juventud, ahí precisamente es donde uno empieza a definir su personalidad.
El ser de pueblo como nosotros, nos hace utilizar frases o tener dejes que en una ciudad no tendríamos, eso ecn cierto modo forma parte de la cultura popular.
De la grúa si me acuerdo, también de los últimos mercantes que cargaron en el puerto, d esto hace mas de 30 años(joder, como pasa el tiempo).
También del último servicio de la grúa antes que la desmantelaran, y no fue cargar o descargar un barco.
Voy a hacer una pequeña pregunta; ¿se acuerda alguien de que fue?, seguro que mas de uno lo recordará, ya que al fin y al cabo no fue hace tanto tiempo.
También me recuerdo, de joven, de los guateques(hoy en día se llaman botellones) en la Cueva del tenis.
O del bar de Olivia en Tereñes, !cuantas tardes de fin de semana pasamos allí!, para luego bajar, mas bien perjudicados de Ribeiro, psra el Dover, con el pincha Juanra, y los camareros Choni y Jaime, que hoy en día(bueno ya hace unos cuantos años)está en Casa SEBAS, también, ahora que lo nombro, las compuestas y mistelas de Casa SEBAS, se ponía el reservado del bar, a tope, con nuestras partidas, o tertulias y venga una compuesta, o mistela o lo que fuere.
Ya de muy crío la bolera del Rompeolas, muchas tardes de Domingo con nuestos padres, a merendar sardinas hechas por Rial y sidra, los padres los niños Pepsi o Mirinda, que estos refrescos estaban mas baratos y mas grandes(eran de 1/2 litro , en la rula, que las vendía Laureano a 5 pesetas.
Después de joven, descubrí EL CASINO, con Nava, tremendo personaje, recuerdo que ibamos los jovnes allá, por que los pinchos de tortilla(hecha por Cheli) estaban a dos pesetas y la pinta a 5, lo de la pinta tenía truco,¿cual era?, pues que cuando Nava estaba echando el vino, le dabas conversación, y te llenaba el vaso hasta arriba, ja.ja,ja.
El campu les Rolles, donde¿que joven de Ribadesella no jugó ningun partido allí?, y partidos largos, os puedo asegurar, que los que yo jugué, todos duraban mas de 90 minutos.
En fin, tanto recuerdos de personas, lugares y personajes, que darían para miles y miles de páginas, es curioso, cuando uno se pone a hacer memoria, le vienen, recuerdos, muchos recuerdos |