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Ribadesella sufre una oleada de robos, con ocho asaltos y tres intentos en un mes
Los cacos se llevaron de una casa rural en Sebreñu 40 pájaros y una motosierra
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Una de las calles comerciales del centro de Ribadesella, donde se han registrado algunos ataques. lópez de arenosa
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Los empresarios locales se enfrentan a una situación totalmente nueva para ellos. Oriente
Ribadesella, Bárbara MORÁN
Ribadesella está sufriendo una oleada de robos. Ocho negocios han sido atracados, lo mismo que varias viviendas en la zona rural del concejo, mientras que en otros tres establecimientos se han registrado intentos de asalto. Y todo sólo en un mes. Los empresarios riosellanos que han sido víctimas de los atracadores, de los que por el momento nada se sabe, relataron ayer a LA NUEVA ESPAÑA su sensación de impotencia e inseguridad y su honda preocupación ante la sucesión de robos que se cometen por las noches en el concejo riosellano.
El bar La Cabaña, situado en la avenida de Palacio Valdés, sufrió hace un mes el primer robo en sus cuarenta y dos años de historia. Miguel Ángel Toyos, propietario de este negocio, apesadumbrado, relató ayer la desagradable sorpresa que se llevó cuando encontró su negocio completamente desvalijado. Los cacos causaron importantes desperfectos en el local y huyeron con un botín de unos 3.000 euros. «Llevo 42 años con este negocio funcionando y nunca me había sucedido esto. Te sientes impotente, triste, porque el dinero que ganas trabajando días enteros te es arrebatado. De los ladrones aún no se sabe nada», subrayó Toyos.
La misma sensación de impotencia era compartida ayer por Leticia Allende, propietaria de la papelería Ofisella, situada en la zona de la playa de Ribadesella, que hace unas semanas fue atracada, también en plena noche. Sólo quince días después, sufrió un nuevo intento de robo. Los ladrones se llevaron de este negocio una cámara de fotos y el cajón de la caja registradora, dejando un rastro de considerables desperfectos en el local.
A sólo unos metros de este negocio está la panadería El Fornu, donde los cacos intentaron reventar las puertas para entrar a robar, aunque no lo lograron. Tere Iglesias, empleada del establecimiento, relató ayer que una vecina vio cómo un joven levantaba las persianas metálicas del negocio y golpeaba las puertas. «Trabajo aquí desde hace nueve años y nunca había ocurrido nada así. Estamos todos asustados y queremos más seguridad», subrayó Iglesias.
En la misma zona de la playa de Ribadesella, fue atracada la sidrería El Regreso y se registró un intento de robo en la sidrería El Tarteru. Pero los cacos no han centrado su actividad en la zona de la playa, ya que hace algo más de un mes la cafetería Capri, situada en la plaza Nueva, en pleno centro de la villa riosellana, fue atracada. Lo mismo ocurrió en una carnicería y en un bar del área recreativa de Ardines. Además, ha habido varios atracos en la zona rural, como, por ejemplo, en una vivienda de Sebreñu, de la que los delincuentes huyeron con cuarenta pájaros y una máquina motosierra. La larga lista de robos mantiene a los empresarios locales y a los vecinos atemorizados.
La principal pregunta de los afectados se centra en la seguridad que hay actualmente en Ribadesella durante la noche. Destacan que no hay Policía Local nocturna. Todos creen que si la hubiera, los delincuentes que les han arrebatado el sueño y la tranquilidad quizá no cometerían los robos de forma tan continuada y en calles céntricas y transitadas. Los empresarios contemplan la posibilidad de solicitar reuniones con el alcalde de Ribadesella, Ramón Canal, para saber si piensa adoptar alguna medida ante esta oleada de atracos que está sufriendo el concejo. |