Comparto la echadura de menos de oto, atalaya.
Estoy de acuerdo un poco con los dos. Mi opinión anda por ahí perdida entre las vuestras dos:
- La vivienda de protección oficial de promoción pública necesariamente tiene que ser en bloques de al menos 5 alturas para minimizar la repercusión del valor del suelo y para aprovechar al máximo un recurso escaso y caro que es el suelo urbano. La superficie de la tierra no puede ser invadida por viviendas unifamiliares con 600 m2 de parcela porque su manteniemiento es un despilfarro enegético y multiplica los desplazamientos en coche desde la zona residencial a los centros de consumo, de trabajo, o de ocio, y además esa dispersión y sectorización en usos del suelo es inhumana, clasista, y etc.
- No sólo existen hoteles de 50 habitaciones, el oriente está plagado de casas de aldea, viviendas vacacionales, hoteles rurales, apartamentos turísticos, integros o por habitaciones, etc, en verano puede que les sobre gente pero el resto del año son edificaciones fantasmas que hay que mantener y pagarles la hipoteca, es una inversión arriesgada y amortizable a muy largo plazo, y en las integras se come y se cena igual que se haría en algunas segundas residencias.
- La segunda residencia como inversión especulativa: esto es un disparate, es el paradigma del capital ficticio, la plusvalía improductiva, etc, y además inflan el precio medio de las viviendas y por tanto imposibiltan a los que menos tienen materializar su derecho a una vivienda digna: esto lo llevamos aguantando casi una vida y me parece una autentica vergüenza.
- Nadie se acuerda ya del anterior plan urbanístico de la era ex-miranda que finalmente medio tumbó la Cuota: 4.000 viviendas, 4.000 viviendas, 4.000 mil viviendas para una población empadronada de no sé seis mil y pico, por ahí: me cagun mi ..., esto no hay quién lo aguante.
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