Por la ciudad en que vivo, todo esto de la conservación está a la orden del día. Desde hace unos años, en Toledo en cualquier obra que se empieza hay que contratar un arqueólogo y cualquier cosa que se descubra (aunque sea un zapatilla vieja), para la obra... Y todo por cuenta del promotor de la obra.
Al grano: Es una lástima que se abandonen edificios, algunos verdaderas maravillas y otros cuando menos curiosos. Pero es que muchas veces las exigencias bien del Ayuntamiento, bien de Bellas Artes (o quien sea) hacen imposible plantearse una restauración por el coste que conlleva. Por ejemplo: Imaginaros «El Escudo»; no sé en que situación exacta está, pero recuerdo que le quedaba en pie poco más que la fachada. ¿Por qué impedir su reconstrucción sin DESMONTAR, que no demoler, la fachada? Se desmonta y cataloga la fachada, se hace la obra y se vuelve a poner la fachada original limpia y restaurada; pero, al menos en Toledo, ha habido más de una obra que ha doblado su coste por no permitir una actuación similar: o restauras sin tocar o no haces la obra. Y eso sí, pagando de tu bolsillo.
Esta cerrazón hace que muchos propietarios, como bien dice mithrandir, se planteen dejar que se venga abajo el edificio y luego empezar de cero. |