¿Quién no recuerda aquellas grandes mujeres al grito "¡que colean...!, escapado de sus gargantas...? Las últimas de estas mujeres hijas de nuestra villa "les pescaderes", que eran todo humanidad, se llamaron, por ejemplo, Concha la Pistera; Pilar la Torda; la Tata; Amparo, Aquilina, más un largo etcétera que penetra en el tiempo hasta adentrarse más allá de la noche de los tiempos. La última vendedora de pescado al aire libre fue Marina, viuda de Del Torno, que se instalaba en la plaza de la iglesia con sus cajas. En la vida de esas mujeres hay historias de largas vigilias, de madrugones, de caminatas por los pueblos con su mercancía sobre la cabeza. Afortunadamente, para sus familias, estas mujeres siempre supieron hacer uso cabal de sus cabezas. |