Me suena a Platón, en su carta VII a Dion en la Siracusa de Dionisio, en la que se trata de que gobiernen los sabios (los fuertes).
Tanto si es la ética en el sistema educativo laico o la religión en aquel sistema que no lo sea (por cierto, según tengo entendido y leído con la nueva ley educativa para allá vamos), en ambos casos se concede a la educación, por lo que dices, la responsabilidad de adecentar al ciudadano; o en su defecto de "ensuciarlo".
Para mí ambos se dejan a sí mismos en evidencia ya que parten de premisas según las cuales nada se cambia, tan sólo se ven caras distintas de una misma moneda. Ambas formas tratan de explicar y garantizar un sistema más adecuado a lo que cada una de las dos formas ve como justo a sus intereses. Con ello no se consigue nada, porque el sistema se adecuará a cada cual según la tendencia dominante, a su vez por el propio sistema creada (la tendencia). No me sirve.
Más interesante me resulta eso que dices sobre el Pueblo y el Poder. Ambas nociones son reales.
Sobre la debilidad del pueblo, todos sabemos que su opinión: que es ahí donde está parte de su fuerza, es moldeable, variable. El Poder domina esas variables, porque es el carburante de su propio sistema.
La pregunta para mí no es si tenemos un pueblo débil y a expensas de las variables creadas en cada momento; la pregunta es qué hacer con el poder. De momento esperar, sólo los medios de comunicación tienen hoy la maquinaria necesaria para modifcarlo todo. Ese de momento es el poder al que se aspira. Y en eso el pueblo tiene pocas posibilidades o ninguna de entrar, porque los medios son el poder. En tanto que el pueblo es moldeable, sólo quien tenga la capacidad de realizar esos moldes será el poder.
Hoy el sancta santorum de la opinión variable del pueblo, está en los medios, lo que digan ellos es lo que soñamos, sentimos, pensamos, creemo, consumimos: como individuos, ciudadanois, familias, pueblos, sociedades...
FELICES FIESTAS. Un saludo |