Sigo, de siempre, tus interesantes intervenciones, arbidel. Ésta es una más sobre la historia de la trompetilla.
No quiero yo terciar en la batalla. pero si me permitis. Siempre he considerado al foro una tertulia con la peculiaridad de que no nos vemos, no nos oímos ni aún nos conocemos. Si así fuera seguro que nuestro talante impediría cualquier disonancia. Una mueca, una gesticulación con las manos, un tono de voz... son elementos que intervienen en la comunicación para clarificar cualquier contexto y así evitar situaciones incómodas y facilitar el buen rollo.
No obstante arbidel sí me parece curioso esa historia de la trompetilla, a lo que parece heredada de América. Me resulta curioso lo siguiente: ¿Cómo es posible que sólo en nuestro concejo haya tenido acogida, cuando de América han venido muchos a muchas partes no ya de Asturias sino de España? O bien la trompetilla fue llevada desde aquí (Ribadesella) y retraída (cosa que no veo porque ni siquiera en las Estampas Riosellanas de Guillermo González - esa perla del costumbrismo local-) se alude a ella en personjes tan riosellanos como Senén, Celesto.. o bien habría que suponer una predisposición del pueblo riosellano para recoger aquello que sirviera para tal fin (menospreciar...que arrogamos a la trompetilla) en una especie de destino infame de un pueblo. Lo que me parece poco creible ¿no es verdad?
La trompetilla, ese abocinamiento de los labios, esa cavidad de resonancia cual micrófono, hoy sólo se escucha como mero transpositor acústico de la socarronería riosellana. Existen otras formas más dañinas de menospreciar: por ejemplo esa soberbia intelectual que duele más y se nota. La trompetilla tiene muchas acepciones, muchos matices, lo mismo que las palabras tan riosellanas como tochu o babayu o como el teto llanisco.
Dudo, así, que con la trompetilla se ridiculice a nadie, aunque dudo de que haya nacido para tal fin porque veo en ella más una advertencia de lo que entendemos que significa antes que una ejecución directa de su significado. Por ello, sólo se usa entre amigos, de tal manera que una trompetilla tirada a quien no conozca su sutileza semántica no le supondría nada.
Por lo demás en un estado etílico significativo, soplar lo que se dice soplar, amén de lo que nos diga tráfico, no sopla nadie y más bien por haber soplado. Y de igual forma cuando la inteligencia no alcanza la comprensión de los contenidos emitidos, nadie se levanta y tras la esquina lanza una trompetilla; antes bien es posible escuchar un insulto o un menosprecio, cosas ambas no exclusivas de los riosellanos sino de allende el mundo.
Úsase la trompetilla, creo en mis entendederas con el fin no tanto de de ridiculizar cuanto de bajar a la tierra a ciertas personas que, creyéndose con cierto grado de levitación, acaso necesiten un mantenimiento de itv. social. Y no digo yo que sea aconsejable ni a la postre bueno. Es por ello, digo, la trompetilla más un amago, una advertencia, una anotación al margen antes que un insulto.
No sé de donde venga, amigo arbidel, y tengo en cuenta esa sugerencia que nos acreditas. No obstante precisemos que sí es el mote, el insulto algo muy usado en el concejo; y en Ribadesella como en otros sitios todo un arte de la calificación; muchas veces ingenioso, simpático y aporta ese matiz que sólo el comic y la caricatura pueden propiciar, ese rigor y precisión que si a la persona en cuestión no le molesta, roza el mejor eslogan, el mejor título. Pero hay insultos gratuitos y dañinos no ya en sí mismos sino con intención alevosa, y más aún cuando a quien se dedican, pide con reiteración su retirada, porque precisamente molestan.
Fascista es una palabra muy conocida en su origen. La etimología nos dice que esa palabra viene de fascies o palos con que los lictores, funcionarios romanos, amedrentaban a los ciudadanos que trataban de incomodar a los cargos públicos. La historia nos dice que esa palabra con connotaciones y denotaciones ciertamente nocivas para la democracia española y europea, no deberia usarse tan gratuitamente; como a nadie se le ocurre llamar maltratador o terrorista o violador o ladrón a ningún ciudadano.
Emn fin, frente a la inigualable trompetilla, elocuente, simpática, trangresora, no puede compararse la hiriente acepción semántica de un calificativo perverso en sí mismo.
Un saludo que creo que viene a significar "un deseo de salud" |