Soy Javier Villar, a quien hacía referencia "tochures" en post anterior. Me parez una tarea hercúlea el hablar de todos los emigrantes, pero saludo tu iniciativa, riba2009, pues tá bien recordar a los que podamos y se te agradece. En todo caso recojo el guante lanzau por ninobárcena.
Si bien ya había echo un viaje a Venezuela en 1995, fue dos años más tarde cuando realmente emigré a este país. Por mi profesión tuve la inmensa fortuna de poder recorrerlo mucho, al punto que muchos venezolanos se impresionan cuando inocentemente me preguntan –por ser emigrado reciente- ¿y qué conoces de Venezuela? y verifican cuántos sitios pude recorrer. La superficie de este país es casi el doble de la de España (ésta tiene poco más de 500.000 km2 y Venezuela algo más de 900.000) y es muy variada, pues amén de la costa bañada por el mar Caribe y sus playas con palmeras y todo eso, y de la selva de la región amazónica y el Orinoco, etc. menos gente sabe afuera que aquí también hay desierto (inmensos médanos en Coro) e incluso nieve (en la zona de la cordillera de Los Andes). La región central se conoce como "Los Llanos", constituida por inmensas planicies que se inundan con las precipitaciones y donde se desarrolla principalmente la actividad ganadera (supongo que algo se parecerá a la pampa argentina). Así pues, puede decirse que es una tierra privilegiada, con gran variedad orográfica y climática. La tierra es muy fértil; por poner un ejemplo, se puede recoger maíz hasta tres veces al año (los de la aldea entenderán esto mejor) cuando mi güelu el de Torañu con una cosecha, si salía buena, ya podía dase con una panoya en los dientes. Aquí dicen que tiras una "pepa" –semilla- en suelu y crece. Y pude constatarlo: no de otro modo creció en el jardín de mis suegros una planta de la que puedes comer plátanos tomándolos directamente del árbol. La xente ye de pocu pescau y de mucha carne, cuyos cortes no tienen nada que envidiar a los argentinos; tuve la oportunidad de probar ambos y quédome con el venezolanu –cuestión de gustos, obviamente. Eso sí, el mariscu ye muchu más desaboridu que el del Cantábricu, y eso que si pruebas la mar está muchu más salada. Aquí de llámpares, bígaros, arcinos y eses coses, nada: lo hay pero no lo comen (casi que de la langosta no salen) y por eso si vos fijáis en los emigrantes de por aquí, cuando vamos pa Ribadesella siempre nos veréis dando buena cuenta de unes percebines, unes llámpares, un centollín o coses así... pa rellambenos no sólu el paladar sino el espíritu y disipar nostalgies. Ahora bien, otra cosa –y no me digáis porqué- ye el pescau, que suele estar muy buenu y bien preparáu.
El gochu también ye otra cosa: definitivamente no sabe igual. Bueno, esto sabéislo de cuando pedís por ahí "chorizu criollu". El jamón siempre lu compramos importáu de España, y por supuestu aquí no se sabe qué ye un pantrucu ni el adobu. El adobu hágolu yo de vez en cuando en casa porque los ingredientes "háilos" y tengo la receta. Pero como decía, son muy carnívoros; no hay fin de semana que no se haga una parrilla, entre familiares y amigos, y como dije, con carnes muy sabroses. La gente, más que de salir, se reúne en las casas (un día en la tuya, otru en la mía y así) y es costumbre que existiera ya antes de tanta inseguridad. Esto no quita de que existan locales y zonas con muy buen ambiente y asimismu restaurantes buenísimos, de los mejores del mundo, pues con tanta emigración cada restaurador se trajo el mejor aporte para que conviviera con la gastronomía vernácula; será también -y se nota- que lo hacen con tou el cariñu y mimu: aquí se comen unes paelles que ni en Valencia, ¡lo juro!
Cuando llegué me llamó la atención, en Caracas, la zona central, donde emergen edificios muy altos, de cristal, muy modernos y con una arquitectura muy atractiva. También la cantidad de vegetación; diría que no existe una calle en Caracas que no tenga árboles. Paseando por la ciudad pueden verse guacamayas (especie de loro multicolor), colibríes, ardillas, además de gran variedad de otras aves que no sé nombrar. Ahora todo esto se está deteriorando (ruego encarecidamente no entrar en la cuestión política, para respetar el espíritu del foro, pues las causas del deterioro nos parecen obvias a todos aquí y creo que por allá se intuyen bien). La gente es muy abierta, amable, cálida y acogedora con los emigrantes –al menos desde mi experiencia-; no en balde aquí convivimos con portugueses, italianos, alemanes (hay incluso una colonia que construye sus viviendas con la estructura típica alemana), chinos...: todo venezolano pareciera tener familia en alguna otra parte del mundo, por eso creo estén acostumbrados a recibir a la gente: hoy en día muchos venezolanos no entienden cómo en países europeos –incluyendo al nuestro- les ponen tantos inconvenientes para ingresar, cuando siempre ellos recibieron a todos con los brazos abiertos. El venezolano, además, y contrastando a veces con la opinión más o menos generalizada en España, está altamente cualificado, es trabajador y muy madrugador. La mujer está muy incorporada al sector laboral. A todos los españoles, como en casi toda Latinoamérica, se nos llama "gallegos" indistintamente, cosa que aunque a veces rectifiquemos, será imposible paliar.
En fin, otru día más, que hoy me pasé cuatro o cinco pueblos. Espero que el mensaje esté dentro de los parámetros que inspiraron el foro; de no ser así mil disculpas y mis respetos siempre.
Javier / Caracas |